Escoge la vida
Muchas películas, de todos los géneros, tratan sobre el tema de la batalla entre el bien y el mal. Ya sea dramática, romántica, de acción, de terror o documental, el espectador queda cautivado por la pregunta de si el bien, tal como lo define la película, triunfará sobre el mal. Este tema es tan cautivador y omnipresente porque es también nuestra experiencia de vida. Anhelamos la justicia, la alegría, la paz y la armonía, pero lo único que vemos a nuestro alrededor son conflictos. incluso apartando el tema religioso, la mayoría de la gente reconoce que vivimos en un mundo marcado por los conflictos.
La Biblia define los orígenes y la naturaleza de este conflicto. Nuestro concepto del bien tiene su origen en un Creador que es bueno (Sal. 100: 5). Todo lo que salió de su mano creadora era bueno (Gén.1:31). En algún momento, uno de los seres creados por Dios, un ángel, eligió de manera independiente y misteriosa desviarse del diseño de Dios (Eze. 28: 15). Este ángel convenció a una tercera parte de los
ángeles del cielo para que se rebelaran contra el gobierno de Dios. Posteriormente, fueron expulsados del cielo (Apoc. 12: 4, 7-9).
Desterrado a la tierra, el ángel caído, el diablo, buscó reclutar a la humanidad para su rebelión (Gén. 3: 1, 5). Cuando los primeros humanos, Adán y Eva, comieron del bruto (Gén. 3: 6), colocaron a la humanidad del lado de la rebelión en este conflicto cósmico (Rom. 5: 12). Dios se interpuso para crear una repulsión innata hacia el mal y ofrecer la oportunidad a la humanidad de elegir seguirlo nuevamente (Gén. 3: 15) y vivir (Rom. 6: 23). Gracias a la intervención de Dios, queremos que el bien prevalezca, pero nuestra inclinación es hacer el mal (Rom.7: 18). De modo que la batalla entre el bien y el mal se desata alrededor y dentro de nosotros (2 Cor. 10: 4, 5).
Un detalle fundamental en la definición bíblica del conflicto cósmico es que no se trata únicamente de una guerra externa entre seres celestiales, sino que también atañe personalmente a cada ser humano. Nuestra arma en esta batalla espiritual consiste en «llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo» (2 Cor. 10: 5, RVC). Nuestra mente es el epicentro de esta guerra. Todo lo que afecte a nuestra agudeza mental es una desventaja. Y en cuanto a lo que dice el versículo de «desbaratar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios» (RVC), se refiere a que cualquier idea errónea que desafié la voluntad establecida de Dios es una fortaleza para el diablo y debe ser eliminada. Nuestras opiniones sobre la sexualidad encajan perfectamente aquí.
En su Palabra, Dios nos presenta el ideal que él tenía para la humanidad cuando nos creó. Si bien el pecado empañó incluso la experiencia de la sexualidad, aliarnos con el gobierno de Dios significa aceptar su ideal como el modelo al que debemos aspirar y que debemos seguir. El enemigo sabe que la batalla se lleva a cabo en nuestra mente, y por eso nos bombardea á toda hora con falsas nociones relacionadas con la sexualidad. Si é| puede dominar nuestros pensamientos en este sentido, seguiremos un comportamiento contrario a la sabiduría divina.
En algunos aspectos, es imposible evitar por completo estas falsas nociones sobre la sexualidad. Nos llegan a través de la música a la que estamos expuestos pasivamente mientras realizamos nuestras tareas diarias. Están presentes en nuestros libros de texto y en los periódicos. Los políticos las proclaman y, a veces, incluso los pastores las imitan. A menos que vivamos bajo una roca, estaremos expuestos a puntos de vista no bíblicos sobre la sexualidad humana. En estos casos, debemos confiar en que Dios protegerá nuestra mente de adoptar la falsedad (Prov. 30: 5). Sin embargo, hay algunas cosas que están bajo nuestro control. Podemos elegir ver una película o no. Podemos elegir leer cierto libro o no. Podemos optar por abandonar una conversación obscena, Podemos decidir qué música hay en nuestra lista de reproducción, qué podcast escuchar y a qué canales de YouTube nos suscribimos. No solo podemos elegir sino que dado que nuestro destino eterno depende de la elecciÕn que hagamos, debemos elegir y hacerlo correctamente (ver Deut. 30: 19).
Regresa al texto que has copiado y analízalo detenidamente.
1.-Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
Subraya las palabras o frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
2.-¿A qué parece apuntar lo que marcaste?
Memoriza el pasaje clave.
Escríbelo varias veces con el fin de que te sea más fácil recordarlo.
3.-¿De qué manera saber que somos parte de un conflicto cósmico ayuda a mediar en nuestros conflictos interpersonales?
4.-¿Qué significa sacar la viga de tu propio ojo en el contexto de la sexualidad?
#Inverso
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2021.
3rd. trimestre 2021 “LOS PRINCIPIOS BÍBLICOS DE LA SEXUALIDAD”
Lección 09«Interconectados»
Colaboradores: Israel Esparza & Mayra Cota
