El discipulado fundamentalmente es relacional. Jesús llamó a doce discípulos para que estuvieran con él (ver Mar. 3: 14). Pasaban tiempo todos los días con él para aprender qué significaba seguirlo. Al pasar tiempo con Jesús aprendieron a orar, ministrar, servir compasivamente y muchas otras lecciones valiosas. Jesús los comisionó a ir y hacer más discípulos (Mat. 28: 18-20). En respuesta, implementaron un proceso relacional de discipulado parecido al que ellos mismos habían experimentado (Hech. 2: 41-45). Así como los doce discípulos crecieron en discipular en el contexto de las relaciones, sus conversos repitieron el método.
Los primeros cristianos asumieron básicamente el carácter relacional que Jesús les modeló. La naturaleza relacional de los primeros creyentes cristianos se ve en Romanos 16. Nos damos cuenta de que Pablo saluda por nombre a hombres y mujeres. Sus relaciones personales con tantas personas de una ciudad que nunca había visitado demuestran la naturaleza relacional de los primeros creyentes. Pablo conocía a Febe, Priscila y Aquila porque se habían asociado como equipo para ministrar en otras iglesias (Rom. 16: 1-5; Hech. 18: 1-3). También conocía a Epeneto porque era uno de sus conversos (Rom. 16: 5). Conocía a Andrónico y Junias porque tenían una reputación destacada en el ministerio apostólico (Rom. 16: 7).
Asimismo, la naturaleza relacional del cristianismo en su comienzo se muestra en la manera como los primeros cristianos se relacionaban entre sí. Se llamaban «hermano» y «hermana» (Rom. 16: l, 23). Esto no representaba solo un título irrelevante. Personificaba el carácter relacional de la iglesia cristiana primitiva y la cultura de discipulado que Jesús había creado. Los primeros cristianos entendieron que ellos como hijos de Dios eran una familia (8: 14-16). Se relacionaban como hermanos y se saludaban con un beso santo (16: 16), además, se trataban con amor fraternal (12: 10). Aun arriesgaban sus vidas por los demás (16: 4). El carácter relacional de la iglesia primitiva es evidente por el deseo de Pablo de ir a Roma y disfrutar de su compañía y renovarse junto a ellos (15: 24, 32).
El modelo de discipulado relacional de los primeros cristianos, habilitado por el Espíritu Santo, produjo auténticos cristianos cuya fe y obediencia eran conocidas en el mundo (Rom. 1: 8; 16: 19), ellos continuarían la misión de Jesús de aplastar a Satanás bajo sus pies (16: 20). Esto no quiere decir que los primeros cristianos no tuvieran problemas. Algunos se comportaban contrariamente a las enseñanzas de Jesús, de los apóstoles, causaban divisiones y ofensas (16: 17). Estas personas servían a sus propias pasiones en lugar de servir a Jesús.
Con suaves palabras engañaban a los ingenuos (16: 18). Parte del discipulado es aprender cómo evitar a esas personas problemáticas (16: 17). El discipulado es relacional, pero esto no lo convierte en un 111 discipulado ingenuo. Nos enseña a amarnos como una familia, asimismo, a saber que en ocasiones hay que evitar a las personas espiritualmente tóxicas.
Reflexiona de nuevo en Romanos 15-16.
- ¿De qué manera podrías promover una cultura familiar en tu iglesia?
- ¿Qué te está diciendo Jesús a través de estos versículos?
- ¿En qué sentido puedes ver a Jesús en forma diferente o identificar algún rasgo nuevo de él?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2021.
1er trimestre 2021 “Carta a los ROMANOS”
Lección 13 «SOMOS UNA FAMILIA«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
