Es un hecho alarmante que el amor al mundo predomina en la mente de los jóvenes, como tales. Muchos se conducen como si las preciosas horas de gracia, mientras la misericordia se prolonga, fuesen un gran día de fiesta y ellos estuviesen en el mundo tan sólo para divertirse, para satisfacerse con una excitación continua. Hallan sus placeres en el mundo y las cosas del mundo, y son extraños al Padre y a las gracias del Espíritu. Muchos son descuidados en su conversación. Prefieren olvidar que serán justificados o condenados por sus palabras. La frivolidad, las conversaciones y risas vacías y vanas que caracterizan la vida de muchos de nuestros jóvenes,
deshonran a Dios…
Satanás hace esfuerzos especiales para inducirlos a encontrar su felicidad en los placeres mundanos, y a justificarse esforzándose por mostrar que esas diversiones son inofensivas, inocentes y hasta importantes para la salud. Presenta la senda de la santidad como si fuese difícil mientras la del placer mundano como si estuviese cubierta de flores.
Despliega ante los jóvenes el mundo y sus placeres con colores atractivos pero falsos. Mas pronto llegarán a su fin los placeres de la tierra, y se habrá de cosechar lo que se ha sembrado. ¿Son demasiado valiosos los atractivos personales, las aptitudes o talentos, para dedicarlos a Dios, el Autor de nuestro ser, que nos observa continuamente? ¿Son nuestras cualidades demasiado preciosas para ser dedicadas a Dios?
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 13—RECREACIÓN Y DIVERSIÓN—Capítulo 125—
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
