«La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido». Lucas 12: 23

NUESTRA VIDA nos fue dada por Dios y depende de él así como la hoja depende del tallo para su sustento.—The Youth’s Instructor, 21 de junio de 1894.
La vida es una manifestación del amor de Dios. Es un talento que Dios nos ha encomendado, un talento muy valioso, si lo consideramos a la luz del sacrificio del Hijo de Dios. Es propiedad de Dios. Somos suyos por la creación y doblemente suyos por la redención. Recibimos la vida de él. Él es el Creador y la fuente de toda vida. Es el autor de la vida superior que desea que posean los seres formados a su imagen.— Carta 164, 1900.
Nadie vive para sí. Ninguna vida es neutral en sus resultados […].
Cada alma está bajo la obligación de vivir una vida cristiana. Nuestra personalidad, nuestros talentos, nuestro tiempo, nuestra influencia, nuestras capacidades, todo lo hemos recibido de Dios y le debe ser devuelto en servicio voluntario. El blanco y objeto de la vida no consisten en asegurarnos bendiciones materiales transitorias sino asegurarnos las bendiciones eternas. Dios reclama nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestras capacidades porque nos ha comprado con su propia sangre preciosa y le pertenecemos […].
La vida no nos pertenece, nunca nos perteneció ni nos pertenecerá. La pregunta importante es: ¿Está nuestra vida entretejida con la de Jesús?— The Youth’s Instructor, 21 de junio de 1894.
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Devocional Vespertino Para 2021.
«La Fe por la cual vivo»
«LA PALABRA Y LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Martha González & Joaquín Maldonado
