Nadie necesita perder la vida eterna. Todo el que elige diariamente aprender del Maestro celestial hará segura su vocación y elección. Humillemos nuestro corazón delante de Dios y continuemos conociendo a Aquel cuyo conocimiento correcto es vida eterna.
«Procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo». 2 Pedro 1:10, 11. ..
¡Qué seguridad! ¡Qué esperanza! Revelemos siempre al mundo que estamos buscando una patria mejor, celestial. El cielo ha sido hecho para nosotros, y queremos una parte en él. No podemos permitir que nada nos separe de Dios y del cielo. En esta vida debemos ser participantes de la naturaleza divina. Hermanos y hermanas, tenéis solo una vida que vivir. Sea una vida de virtud, y oculta con Cristo en Dios (En los lugares celestiales, p. 31).
Si mediante la fe el hombre llega a ser uno con Cristo, puede ganar vida eterna. Dios ama a los que son redimidos mediante Cristo así como ama a su Hijo. ¡Qué pensamiento! ¿Puede amar Dios al pecador como ama a su propio Hijo? Sí, ,Cristo ha dicho esto y él se propone hacer exactamente lo que dice. El honrará todos nuestros proyectos, si nos aferramos de sus promesas mediante una fe viviente y ponemos nuestra confianza en él. Mirad a él, y vivid. Todos los que obedecen a Dios están comprendidos en la oración que Cristo ofreció a su Padre: «Les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado,’esté en ellos, y yo en ellos». Juan 17: 26. ¡Maravillosa verdad, demasiado difícil para que la comprenda la humanidad!
Cristo declara: «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás». Juan 6: 35. «Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postre• ro». Juan 6: 40 (Mensajes selectos, t. 1, pp. 352, 353).
Jesús viene pronto, y nuestra posición debería caracterizarse por una actitud de espera y de vigilia en anticipación a su llegada. No deberíamos permitir que nada se interponga entre Jesús y nosotros. Aquí tenemos que aprender el cántico del cielo, para que cuando nuestra lucha haya concluido nos podamos unir al himno de los ángeles celestiales en la ciudad de Dios. ¿Cuál es ese canto? Es la alabanza, el honor Y la gloria que se le rinden a Aquel que está sentado sobre el trono Y al Cordero por los siglos de los siglos. Encontraremos oposición; la gente nos odiará por causa de Cristo, y también lo hará Satanás, porque sabe que con los seguidores de Cristo existe una fuerza divina que debilitará su influencia. No podemos escapar de su censura …
El apóstol Pablo nos exhorta: «No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón». Luego agrega: «Mas el justo vivirá por fe». Hebreos 10: 38 (Exaltad a Jesús, p. 366).
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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
4to. trimestre 2020 “COMO INTERPRETAR LA BIBLIA”
Lección 13: «EL CIELO, LA EDUCACIÓN Y EL ETERNO APRENDIZAJE»
Colaboradores: Rosalyn Angulo & Esther Jiménez A
