El padre de Federico lo había mandado a su dormitorio castigado. El niño obedeció muy molesto. Entonces, se acercó a la ventana, miró la puesta del sol y comenzó a pensar en por qué lo habían castigado no dejándole jugar fuera: «No guardé mis juguetes, no quise comer la sopa, le respondí mal a mi abuela, empujé a mi hermanito. A fin de cuentas, ¡merezco el Castigo!».
¿Y yo?
Si tú quieres, también puedes darte cuenta de cuándo estás haciendo algo que no es correcto.
Mi oración para hoy
Ayúdame a comportarme correctamente.
En la Biblia leemos:
«Por sus acciones se conoce si un joven se conduce con rectitud» (Proverbios 20: 11).
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Macedo
