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Matinal Para Damas 2020

QUÉ GRAN LECCIÓN ME DISTE, GUILLERMO

Te encargo mucho que prediques el mensaje, y que insistas cuando sea oportuno y aun cuando no lo sea. Convence, reprende y anima, enseñando con toda paciencia.                      2 Timoteo 4:1-2.

«Descarques ana cabe sa deji hermana patricia je husca acasa car he ca que vai», así sonaba la oración que inició el hermano Guillermo aquel día que se quedó en mi casa por la difícil situación que le estaba tocando vivir. Lo grabé con mi celular mientras oraba en su lengua cabécar. Justo en ese momento en que Guillermo estaba orando, llegó una amiga mía. Los presenté y me retiré un instante. Cuando regresé, Guillermo le decía en su limitado español:

—¿Tú cristiana?

—Sí —le respondió mi amiga.

—¿Va siempre a su iglesia? —quiso saber Guillermo.

—Sí —contestó ella.

—Siga haciéndolo —añadió él—, ¡Cristo viene pronto!

Mi amiga se quedó impactada por las palabras de un hombre humilde y yo también me sentí impresionada. Cuando salimos de la casa, nos encontramos con un vecino muy querido, al que yo apenas le había hablado de Jesús en todas nuestras conversaciones. Guillermo, sin embargo, lo hizo en su primera (y quizás única) oportunidad. Lo saludó como si se conocieran de toda la vida y luego le dijo:

—¿Usted ser de la iglesia?

—No —le respondió a secas mi vecino.

—Usted deber adorar a Dios porque Cristo ya venir en cualquier momento. Guillermo tenía muy clara su misión y eso me llevó a reflexionar sobre mi propio compromiso con mi misión. Guillermo era como uno de los cristianos de la iglesia primitiva de los que habla el Nuevo Testamento: predicaba a tiempo y fuera de tiempo.

Los apóstoles, tras la muerte de Jesús, «todos los días enseñaban y anunciaban la buena noticia de Jesús el Mesías, tanto en el templo como por las casas» (Hech. 5:42). ¡Todos los días! Esa era su misión y nunca la perdieron de vista. Eran constantes, firmes y estaban comprometidos con Jesucristo. Ese día en que Guillermo llegó a mi casa tuve que exclamar para mis adentros: «¡Qué lección me diste, Guillermo! Gracias». Ahora la pregunta es: ¿Qué haré con ella?

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2020
“Un día a la vez”
Por: Patricia Muñoz Bertozzi
Colaboradores: Rosita Almazo & Esther Jiménez

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