
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Romanos 5:12-21; 6:15-23; 7:13-25; 9:30-10:4; Gálatas 3:19-24.
PARA MEMORIZAR:
“Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Rom. 10:4).
UNA REVISTA BIEN CONOCIDA PUBLICÓ UN ANUNCIO de página entera con un titular que decía: “¡Alcance la inmortalidad! (no es una broma)”. En un sentido estaban haciendo una broma, porque el anuncio seguía diciendo: “Para descubrir cómo puede dejar un legado caritativo que dará regalos en su nombre para siempre, contáctenos pidiendo nuestro folleto gratuito”.
A lo largo de milenios, escritores, eruditos, filósofos y teólogos han luchado con el tema de la muerte y el modo en que esta afecta nuestra vida. Por eso, aquel aviso era una aguda aunque, en última instancia, fallida forma de ayudar a las personas a lidiar con su mortalidad.
En contraste, en todo el Nuevo Testamento se nos ha mostrado el único camino para lograr la inmortalidad, que es la fe en Jesús en oposición a la observancia de la Ley, aun cuando hemos de guardarla. De hecho, obedecer la Ley no está en conflicto con la gracia; por el contrario, es lo que se espera que hagamos como resultado de recibir la gracia.
Esta semana seguiremos explorando la Ley y la gracia.
Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
2do trimestre 2014 “Cristo y su Ley”
Lecc. 7 Cristo, el fin de la ley
