miércoles , 28 octubre 2026
Inicio Notas de Ellen G. White EL ESPÍRITU, LA PALABRA Y LA TESTIFICACIÓN
Notas de Ellen G. White

EL ESPÍRITU, LA PALABRA Y LA TESTIFICACIÓN

«La fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios». Romanos 10:17. Las Escrituras constituyen el gran agente en la transformación del carácter. Cristo oró: «Santificarlos en tu verdad: tu palabra es verdad». Juan 17:17. Si se la estudia y obedece, la Palabra de Dios obra en el corazón, subyugando todo atributo no santificado. El Espíritu Santo viene a convencer del pecado, y la fe que nace en el corazón obra por amor a Cristo, y nos conforma en cuerpo, alma y espíritu a su propia imagen. Entonces Dios puede usarnos para hacer su voluntad. El poder que se nos da obra desde adentro hacia afuera, induciéndonos a comunicar a otros la verdad que nos ha sido transmitida.

Las verdades de la Palabra de Dios hacen frente a la gran necesidad práctica del hombre: la conversión del alma por medio de la fe. No ha de pensarse que estos grandes principios son demasiado puros y santos para ser aplicados en la vida diaria. Son verdades que llegan al cielo y alcanzan la eternidad; y sin embargo, su influencia vital ha de ser entretejida en la experiencia humana. Han de compenetrar todas las grandes y pequeñas cosas de la vida (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 71, 72).

Si los que profesan pertenecer a Dios recibiesen la luz tal cual brilla sobre ellos al dimanar de su Palabra, alcanzarían esa unidad por la cual oró Cristo y que el apóstol describe como «la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz». «Hay ‑dice‑ un mismo cuerpo, y un mismo espíritu, así como fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un mismo Señor, una misma fe, un mismo bautismo». Efesios 4:3-5 (El conflicto de los siglos, p. 377).

En obediencia a este mandamiento, Pablo y Bernabé declararon a los judíos: «A vosotros a la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios; mas pues que la desecháis, y os juzgáis indignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: «Te he puesto para luz de los gentiles, para que seas salud hasta lo postrero de la tierra». Y los gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Señor: y creyeron todos los que estaban ordenados para la vida eterna». Hechos 13:46-48.

El mensaje evangélico proclamado por los discípulos de Cristo fue el anunció de su primer advenimiento al mundo. Llevó a los hombres las buenas nuevas de la salvación por medio de la fe en él. Señalaba hacia su segundo advenimiento en gloria para redimir a su pueblo, y colocaba ante los hombres la esperanza, por medio de la fe y la obediencia, de compartir la herencia de los santos en luz. Este mensaje se da a los hombres hoy en día, y en esta época va unido con el anunció de que la segunda venida de Cristo es inminente. Las señales que él mismo dio de su aparición se han cumplido, y por la enseñanza de la Palabra de Dios, podemos saber que el Señor está a las puertas (Palabras de vida del gran Maestro, p. 179).

#NotasdeEllenGWhite
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
3er. trimestre 2020 “HACER AMIGOS PARA DIOS”
Lección 5: «TESTIFICAR CON EL PODER DEL ESPÍRITU»
Colaboradores: Rosalyn Angulo & Esther Jiménez

 

Matinales relacionados

El Mensaje De Elías

    Comentarios Elena GW Entre las montañas de Galaad, al oriente...

Los frutos de un ministerio auténtico

Los frutos de un ministerio auténtico Cuando Jesús se sentó para descansar...

GOZO

Cuando la luz del cielo resplandece sobre el instrumento humano, su rostro...

LA SEÑAL DEL PACTO

De los diez mandamientos, solo el cuarto contiene el sello del gran...