Las amistades cristianas deben ser más en cuanto cómo pueden servir a Dios mediante ellas de lo que ahora sucede. Amistades como Jonatán y David, Ruth y Noemí, y Pablo y Timoteo son un testimonio de que es posible tener amigos maravillosos en esta vida. 1 Samuel 18: 1 describe una sobresaliente amistad entre Jonatán y David. Claramente presenta la esencia de la amistad: amar al otro como a uno mismo. Fueron leales el uno al otro e hicieron juramentos que se cumplieron aun después de la muerte de Jonatán. Su amistad es un adecuado ejemplo de amor sacrificial, lealtad y apertura emocional —los tres elementos que los psicólogos consideran esenciales para las amistades exitosas—.
Cantares 5: 16 registra otra maravillosa amistad en la que la esposa describe a su esposo como amado y amigo. El descuido puede destruir incluso un matrimonio amoroso. No es automático que los dos se conviertan en amigos íntimos; sin prestarse atención el uno al otro, las parejas fácilmente pueden distanciarse. Intencionalmente deben cultivar la amistad. Una amorosa amistad en el matrimonio puede soportar una multitud de desafíos y es una bendición para cada uno alrededor.
En Jesús, tenemos nuestro definitivo, superior y más puro amigo, pues nunca nos fallará. Jesús declaró en Juan 15: 13, «nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos». Generalmente, cuando una amistad involucra a dos personas de posición desigual como un súbdito y un gobernante, se espera que el súbdito muestre más amor por el gobernante que lo contrario.
Aunque en todo sentido él era Dios, demostró su amor hacia nosotros mientras aún éramos pecadores. Él dejó el cielo, vivió una vida errante, llevó nuestro pecado y murió la muerte de un ladrón, porque nos amaba. La mayoría de la gente quiere ser amada incluso sin que ellos amen. Un verdadero amigo ama, en lugar de esperar ser amado. Jesús, un amigo que es más cercano que un hermano, nos ama.
Jesús nos llama sus amigos (Juan 15: 14-15) y clarifica el inicio de nuestra amistad (Juan 15: 16). Jesús nos eligió, no nosotros a él. Aunque él podría llamarnos «siervos», elige llamarnos «amigos». Es el autor de nuestra amistad, una amistad nacida puramente del amor. La cruz no fue un accidente o coincidencia. No sucedió por casualidad. Jesús nos eligió; estaba planeado. Jesús decidió deliberadamente venir y morir por la humanidad perdida.
Como nuestro amigo, Jesús no teme señalar el pecado. El no se preocupa o teme que reprender el pecado cause tensión en la amistad o provoque que la amistad termine. En su amor, bondad y misericordiosa, pero con autoridad, Cristo reprende, amonesta y anima a sus amigos a elegir la vida. Él crítica por el mejor de los interés de sus amigos. A menudo, escuchamos a Jesús decir a sus amigos «vete y no peques más».
- Medita de nuevo en 1 Samuel 18:1-5 y encuentra donde está Jesús.
- ¿En qué sentido puedes ver a Jesús en forma diferente o identificar algún rasgo nuevo de él?
- ¿A qué clase de amistad te llama Jesús? ¿Con otros? ¿Con él?
- Para meditar y orar: ¿Cómo respondes al ver a Jesús de esa manera?
#EscuelaSabatic
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2020.
1er trimestre 2020 “Cómo descubrir el proposito de Dios para tu vida”
Lección 7: «MÁS CERCANO QUE UN HERMANO«
Colaboradores: Hidai Juarez S & Misael Morillo
