«Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: “Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos”.
«Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”. Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido.
«Y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: “Levántate, come”. En ton ces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las as – cuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.
«Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: “Levántate y come, porque largo camino te resta”. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche.
«Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: “¿Qué haces aquí, Elías?”
«Él respondió: “He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y solo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”.
«Él le dijo: “Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová”. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva». (1 Reyes 19: 1-13)
APLICALO A TU VIDA
Domingo
Repasa las preguntas de la sección Explica la historia y medita en tus respuestas. Elías acababa de obtener una victoria inmensa a favor del Señor. Sin embargo, cuando la reina Jezabel amenazó su vida, él se quiso morir.
Los momentos espirituales sobresalientes con frecuencia son seguidos por momentos de desánimo espiritual. Necesitamos ambos, los altos y los bajos, las cimas y los valles, para crecer espiritualmente. Elías aprendió con esta experiencia que Dios no lo abandonaría, que la voz suave y apacible de Dios le seguía hablando.
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
1er Trimestre 2024 “HORA DE ELEGIR”
Lección 11: «DUDAS EN EL VALLE»
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