«Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor, dijo el rey al profeta Natán: “Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas”. «Y Natán dijo al rey: “Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, por – que Jehová está contigo”.
«Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo:
«“Ve y di a mi siervo David: ‘Así ha dicho Jehová: “¿Tú me has de edificar casa en que yo more? Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo. Y en todo cuanto he anda do con todos los hijos de Israel, he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: “¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro?”
«“Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: ‘Así ha dicho Jehová de los ejércitos: “Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los gran des que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos.
«“Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”». (2 Samuel 7:1-16)
APLÍCALO A TU VIDA
Domingo
Entre tanto David reflexionaba sobre la manera en que Dios lo había bendecido al hacerlo rey, él deseaba hacer algo a cambio, para honrar a Dios. Su idea parecía ser buena: deseaba construir un templo permanente en el cual adorar a Dios, para reemplazar el tabernáculo portátil que había sido la morada de Dios en Israel desde los días que deambulaban por el desierto.
¿Qué fue lo primero que decidió hacer David para asegurar la presencia de Dios en su flamante ciudad capital? ¿Cómo le respondió Dios? ¿Cuál fue la respuesta de Dios a la segunda parte del plan de David?
¿Cómo te sentirías si Dios te dijera que no hicieras algo que deseas hacer en su favor, y escogiera a tu hijo para llevar a cabo tu plan?

