«Como está escrito: <<«Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ningún corazón ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman»»
1 Cõrintios 2: 9.
Sucedió en un congreso mundial de la Iglesia Adventista. Desde el viernes, además de la feliz compañía de mi familia, me vi rodeada de una inmensidad de personas de un sinnúmero de nacionalidades. Eran todos de diferente color de cabello, de ojos y de piel, con vestimentas muy distintas y con otros idiomas, pero todos tenían la misma sonrisa. Eramos parte de una gran familia extendida por todo el mundo.
El sábado por la mañana, deseando llevarme un recuerdo de esos momentos, ajusté la pantalla de mi teléfono para hacerme una selfi. Fue entonces cuando sentí el toque amable de una desconocida que se ofreció a sacarme la foto. Agradecida, me aseguré de conocer un poco a esa simpática y bella señora nigeriana residente en Estados Unidos, cuyo esposo, jugador profesional de fútbol, había jugado con Pelé.
Instantes después, en un estadio multicolor lleno de miles de personas, ajusté mis oídos, mi vista y mi mente para disfrutar de las melodiosas músicas y de los mensajes que elevaron nuestro espíritu. Por la tarde, tras el almuerzo, fuimos a un efrescante paseo por la naturaleza y nos cruzamos con el director de los Heritage Singers, un grupo musical que me gustaba mucho escuchar en mi infancia. Sus cabellos blancos en canas, y sus ojos azules me parecieron aún más resplandecientes después del cariñoso abrazo con que nos recibió.
Disfrutamos cada minuto de aquellas veinticuatro horas especiales, admirando flores, árboles y aromas, jugando y riendo, y, entonces, una sorpresa más: George Knight, escritor al que admiro, y su esposa, vinieron en nuestra dirección. Pedimos permiso y nos presentamos. Ellos nos dieron abrazos y atención, y compartimos una hermosa charla.
Si el cielo que esperamos se pareciera, aunque solo fuera un poco, a ese sábado que pasé (personas amables y auténticas, canciones que verdaderamente elevan, maravillosa naturaleza, abrazos, risas, amistad, alegría, simpatía, generosidad y felicidad), ya valdría la pena cada dolor de crecimiento, cada lágrima y cada dificultad que enfrentamos en el camino hasta llegar allá. Sin embargo, la Biblia dice que la realidad del cielo será mucho más espectacular que la mayor de las expectativas que podamos tener.
No pierdas el tiempo con nimiedades que no tengan ninguna influencia en ese gran ideal de estar algún día en el cielo. Hoy es sábado, haz de él un dulce recuerdo del cielo que te espera.
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
