«LA VERDADERA HUMILDAD TEMOR DEL SEÑOR CONDUCEN A RIQUEZAS, A HONOR Y A UNA LARGA VIDA» (PROVERBIOS 22:4).
¿Te gusta ver el cielo lleno de estrellas en una noche sin nubes? ¿Pensaste alguna vez en ver tu nombre escrito en una estrella? Eso es posible, pero con una pequeña diferencia: estas estrellas con nombres escritos no están en la bóveda celeste, sino en la calle más famosa del mundo.
El Paseo de la Fama, en la capital mundial del cine, es un punto visitado por diez millones de turistas todos los años. Se encuentra en Hollywood, California, y posee 2,7 kilómetros de extensión en total. Allí hay, fijadas con firmeza en el piso, cerca de 2.800 estrellas rosadas de mármol brillante con los nombres de las personalidades más conocidas de la industria del entretenimiento. Para que escriban tu nombre allí, debes ser famoso, contar con aprobación pública de tu éxito, estar presente en la ceremonia de inauguración y pagar 75 mil dólares para que la estrella exclusiva con tu nombre quede eternizada en aquel suelo casi «sagrado».
¡Cuántas personas han hecho hasta lo que no debían para conquistar la fama pasajera de esta vida! Muchos de los que aparecen en ese famoso paseo usaron sus talentos artísticos para enriquecer su propia vanidad a costa de programas, shows, películas y espectáculos que no siempre son recomendables para un buen cristiano. Uno de esos famosos no quería que nadie pisara su nombre, así que hizo colocar su estrella en la pared. Otros no permitieron que su estrella estuviera lejos del centro principal. Una famosa actriz no quiso que su nombre se mezclara con el de las otras estrellas. En fin, en esta constelación humana, el orgullo siempre destruye a la humildad, y exhibirse es más importante que servir. Pero eso está mal.
¿Puedo darte un consejo? Que las estrellas de este mundo no te engañen. Aunque tu nombre algún día aparezca en una estrella de mármol, estará hecha por manos humanas. Solo Dios puede reconocer tu verdadero valor e importancia. Muchos de los que aparecen en el Paseo de la Fama murieron sin esperanza alguna. ¿Y tú? Pídele a Jesús que te reserve una corona exclusiva con tu nuevo nombre, que te entregará en el cielo. Elige mil veces conquistar las galaxias antes que dejarte engañar en esta Tierra de pecado.
La vida de Cristo fue humilde, pero cuando nació, una estrella señaló su cuna. Y gracias a esto tú viajarás por las constelaciones cuando Jesús regrese. Mucho mejor que un simple «paseo de la fama», ¿verdad?
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez