El camino a la paz
Buda enseñó que la iluminación final, o el nirvana, se alcanza por medio de la autosuficiencia y el esfuerzo individual guiados por el noble camino óctuple: la comprensión correcta, la intención correcta, la palabra correcta, la acción correcta, el modo de vida correcto, el esfuerzo correcto, la atención correcta y la concentración correcta. La idea es superar el sufrimiento y alcanzar la iluminación a través de estas ocho prácticas. Sin embargo, este enfoque puede hacer que las personas sientan el peso de la enorme tarea de alcanzar la paz y el propósito de la vida solo a través de sus propios esfuerzos.
En contraste, el evangelio de Jesucristo ofrece un enfoque diferente. Jesús enseñó que no podemos alcanzar la salvación por medio de las buenas obras, sino que la salvación es un don de gracia recibido por la fe en él, en su muerte y en su resurrección. Efesios 2: 8 y 9 enfatiza esta verdad esencial: «Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios. No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada». Los esfuerzos humanos no pueden llevar a la salvación, porque, como señala Romanos 3: 23, «todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios». Todas las personas son culpables de pecado y están perdidas por la eternidad sin la gracia de Dios que las salva.
Las Escrituras llaman a Jesús «Príncipe de paz» (Isa. 9: 6). Como tal, él ciertamente sabe cómo brindar esa paz. En Mateo 11: 28 al 30, él extiende esta invitación: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros».
En lugar de dejarnos luchar solos, Jesús nos ofrece paz, una paz que es la base de la espiritualidad, no solo una meta. A menudo, las personas creen que la paz interior vendrá luego de haber superado sus luchas, pero el evangelio promete la paz antes de la lucha y la victoria. Esta es la paz que lleva al creyente a la victoria final. En el libro El camino a Cristo, Elena G. de White declara: «Lo que necesitas es paz, tener en el alma el perdón, la paz y el amor del cielo. Todo esto no se puede adquirir con dinero; la inteligencia y la sabiduría no pueden alcanzarlo, ni puedes esperar conseguirlo por tu propio esfuerzo. Pero Dios te los ofrece como un don, “sin pago alguno” (Isa. 55: 1). Es todo tuyo con tal que extiendas la mano para tomarlo» (cap. 6, p. 76).
La seguridad de la paz que ofrece Cristo, que está a disposición gratuita e inmediatamente, es lo que el budismo lucha por alcanzar. En vez de confiar en el esfuerzo personal, el mensaje de Jesús ofrece gracia, perdón y vida eterna como dones que se reciben por medio de la fe. Jesús nos da lo que ninguno de nosotros puede producir por nosotros mismos.
Preguntas para considerar:
¿Cómo recibimos la paz que ofrece Jesús?
¿Cómo podrías ayudar a alguien de otra religión a sentir su necesidad de Jesús?
1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 07 «JESÚS Y EL ISLAM»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
