Lee el texto de esta semana: Juan 14: 5-11
Una cena con Jesús, Buda y Mahoma
Imagina una reunión en la que se encuentran algunos de los maestros religiosos más influyentes del mundo. Allí está Mahoma, conocido por sus enseñanzas en el Corán y su papel como el profeta del islam; a su lado está Buda, que dejó su vida de lujos para buscar la iluminación y enseñar el camino al nirvana; y con ellos está Krishna, recordado por sus enseñanzas en el Bhagavad Gita, que brindan sabiduría sobre el deber, la rectitud y la devoción. Cada una de estas figuras aportó percepciones profundas y enseñanzas fundamentales que dieron forma a sus respectivas religiones y a millones de vidas.
La cuestión es que algunas personas piensan que todas las religiones son iguales. Sin embargo, todas las religiones discrepan fundamentalmente sobre quién es Dios y cómo el ser humano debe acercarse a él. Aunque se pueden identificar puntos en común entre las distintas religiones, también tienen ideas y creencias incompatibles. Cada una tiene un conjunto único de soluciones para el mal en este mundo.
Buda diría que el camino para terminar con el sufrimiento es el noble camino óctuple. El nirvana se puede alcanzar en esta vida mediante el esfuerzo propio. El deseo de Buda era brindar «iluminación».
Mahoma afirmaba que la salvación se logra practicando los cinco pilares, que son el ayuno, la peregrinación, la limosna, la oración y la confesión de que Mahoma es el último profeta. Mahoma quería llevar este «camino» al mundo.
Krishna, en el Bhagavad Gita, enfatizó la importancia de alcanzar el moksha, o liberación del ciclo del nacimiento y la muerte. Enseñó que este ciclo de reencarnación continuará hasta que la «deuda kármica» de la persona sea saldada.
¿Y Jesús? A primera vista, podría parecer similar: otro maestro con sabiduría y guía moral. Sin embargo, a medida que se desarrollan las discusiones, su singularidad se vuelve inequívocamente clara. A diferencia de los otros, Jesús afirma no solo enseñar el camino, sino ser el camino, la verdad y la vida (Juan 14: 6). Más que iluminación, Jesús trae revelación y verdad. En lugar del renacimiento constante, Jesús ofrece un nuevo nacimiento. En vez de exigir el pago de la deuda kármica, ofrece perdón. Más allá de los rituales religiosos, Jesús ofrece descanso.
En Mero cristianismo, C. S. Lewis destaca esa singularidad: «Un hombre que fue meramente un hombre y que dijo las cosas que dijo Jesús no sería un gran maestro moral. Sería un lunático —en el mismo nivel del hombre que dice ser un huevo escalfado— o si no sería el mismísimo demonio. Tenéis que escoger. O este hombre era, y es, el Hijo de Dios, o era un loco o algo mucho peor».* El planteo de Lewis nos obliga a enfrentarnos a la realidad de las afirmaciones de Jesús: él no estaba simplemente ofreciendo sabiduría o prácticas espirituales; estaba declarando que él era Dios.
Más allá de la evidencia histórica, el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en la persona de Jesús también lo hace a él diferente. Su vida cumple textos sagrados escritos siglos antes de su nacimiento, como Miqueas 5: 2, que predice el nacimiento del Mesías en Belén, e Isaías 53 y el Salmo 22, que describen a un Siervo sufriente que sería rechazado y cargaría con los pecados de muchos. Los detalles biográficos predichos en las profecías mesiánicas, más la cronología de los acontecimientos predichos en Daniel 9: 24 al 27, se alinean perfectamente con la vida de Jesús. Ningún otro líder religioso puede alegar tal validación profética. Jesús no era simplemente otro maestro religioso, sino el Hijo único de Dios que vino a salvar a la humanidad.
En las próximas secciones del estudio de esta semana, nos centraremos en la evidencia histórica de la existencia de Jesús, exploraremos los principios bíblicos y los detalles contextuales de su vida, y abordaremos preguntas apologéticas comunes. Al comparar a Jesús con otros líderes religiosos y comprender sus afirmaciones únicas y las profecías cumplidas, veremos por qué no tiene comparación en la historia.
Desafío de apologética
¿En qué sentido Jesús es más que un simple maestro y líder religioso?
Escribe de tu versión preferida de la Biblia Juan 14: 5-11. ¿Por qué la «verdad» es tanto un quién como un qué? ¿Importa eso?
Regresa al pasaje que has escrito o parafraseado. Analízalo directamente y reflexiona sobre su contenido con el máximo detenimiento.
- Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
- Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
- Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se relacionan con otros conceptos similares.
- ¿A qué parece apuntar todo lo que copiaste y relacionaste?
1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 08 «JESÚS ES DIFERENTE»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
