La unicidad de Dios
Las enseñanzas de Mahoma, tal como se presentan en el Corán, enfatizan el tauhid, o la unicidad de Dios. Su creencia en el monoteísmo era absoluta. Rechazaba cualquier forma de politeísmo e idolatría, y cualquier noción de que Dios tenga compañeros, iguales o socios. El monoteísmo se convirtió en la piedra angular de la fe islámica. Esta creencia contrastaba fuertemente con las culturas politeístas predominantes en la época de Mahoma, lo que permite comprender mejor los desafíos que enfrentan los musulmanes con la idea de que Jesús sea más que un profeta. Con respecto a la Trinidad, el Corán afirma que atribuir divinidad a Jesús (o a cualquier ser que no sea Alá) contradice el principio del tauhid. Por ejemplo, un pasaje del Corán* exhorta al «pueblo del Libro» (término usado en el Corán para referirse principalmente a judíos y cristianos) a adherirse al monoteísmo estricto y a no mencionar «tres» en referencia a Dios, enfatizando que solo hay un Dios, que es indivisible.
La postura de Mahoma sobre la Trinidad estaba arraigada en su misión de restaurar la adoración monoteísta original a Dios, como él creía que fue practicada por Abraham y todos los demás profetas. El Dios de las Escrituras rechaza claramente cualquier clasificación de sí mismo como politeísta. Entonces, ¿por qué muchas religiones y culturas creen en muchos dioses? Una inclinación hacia el politeísmo puede atribuirse a una mala interpretación del conflicto cósmico, la lucha entre las fuerzas del bien y del mal que se manifiesta diariamente en la vida humana. Cuando las personas ven opuestos como la luz y la oscuridad, el bien y el mal, el amor y el odio, pueden creer que estas fuerzas representan a diferentes dioses en conflicto, lo que explica cómo podría surgir el politeísmo como una forma de dar sentido a las luchas y contradicciones de la vida y la naturaleza. El politeísmo también implica conflicto interno, competencia y desprecio por las criaturas, características comunes en la mayoría de las creencias paganas.
En el contexto de estas culturas, el Dios de las Escrituras se presenta a sí mismo como uno solo (Isa. 45: 5). Un ejemplo claro se encuentra en el pasaje que los judíos conocen como la Shemá: «Oye, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor» (Deut. 6: 4). Dios es uno. Hay un significado más profundo en el texto hebreo: «Shemá (Escucha), Yisra’el (Israel), Yahveh (el único Dios) Elohim (forma plural de Dios), Yahveh (el único Dios) ehad (es uno)». El uso de Elohim, un sustantivo plural, junto con Yahveh, el nombre singular de Dios, y ehad, que significa «uno unificado», insinúa la naturaleza relacional de Dios. Describir a Dios en términos tanto singulares como plurales amplía nuestra visión de él, pues muestra que, aunque es un solo ser, también es plural. A través de esta pluralidad, él demuestra la importancia de la unidad y la conexión: el modelo de una comunidad perfecta reflejado en su propia naturaleza.
Preguntas para considerar:
¿Por qué el politeísmo es abominable para Dios? Ver Deuteronomio 6: 14-15; 5: 7-10.
¿De qué manera la comprensión cristiana de Dios desafía el politeísmo?
1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 07 «JESÚS Y EL ISLAM»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
