«Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: «¡Lázaro, Ven fuera!»
Juan 11: 43.
Una de las preguntas más inquietantes para el ser humano quizá sea si volverá a vivir o si la muerte será para siempre. Las personas se aferran a la vida con todas sus fuerzas, luchan hasta el último momento porque su deseo es vivir —claro, aquí hablo de cualquier persona que está mentalmente equilibrada—. El hecho es que el ser humano no fue creado para morir, sino para vivir.
Tanto en el pasado como en el presente se han buscado los mejores médicos que el dinero puede comprar, las mejores dietas y los mejores remedios—y si estos son naturales mejor, con el objetivo de prolongar la vida lo más que se pueda, manteniendo un bienestar agradable y saludable. Sin embargo, lo inevitable llégará. El momento de morir tocará la puerta sin importar si eres vegano, vegetariano, ovolactovegétariano, carnívoro o si tienes una combinación de todas. Por supuesto, es mejor vivir con una calidad de vida que sigue el régimen alimenticio dejado por Dios.
Lázaro ya había muerto y su cuerpo —después de cuatro días— había entrado en descomposición. Su cuerpo estaba inerte y frío, siendo solo una masa con huesos metida en una cueva lúgubre y oscura. Eso era todo lo que había quedado de este hombre.
Jesús, después de escuchar los lamentos de sus hermanas, llegó frente a la tumba. El Autor de la vida, el Creador de todo servivo, pronunció la sentencia: «¡Lázaro, ven fuera!» (Juan 11 : 43). La carne putrefacta volvió a cobrar vida, los tendones retomaron su elasticidad, el cerebro volvió a ejecutar sus funciones y Lázaro, obedeciendo al Dios de la vida, salió de su tumba ante la incredulidad de familiares y extraños.
Pero ¿qué es devolver la vida para el Dios del universo? -¿Habrá algo imposible para Dios? ¿Será difícil para quien diseñó y creó las pleyades del cosmos devolverle la vida a un cuerpo hecho polvo? ¡No! Mil veces no. El Dios en quien debes tener tu esperanza es, infinitamente poderoso para crear vida de la nada también es capaz de prometer y cumplir sin ningún problema: «El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá», (vers. 25). Lázaro fue el ejemplo.
No hay nada que temer cuando estás en las manos del Autor de la vida. Vino a vivir contigo para redimirte; múrió para salvarte, resucitó para dejarte garantía y volverá para llevarte acasa.
Esa debe ser tu esperanza, porque todo es por su gracia.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.
