«No andarás chismeando entre tu pueblo. No demandes contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor». Levítico 19: 16.
Chisme, murmuración, calumnia, cotilleo. Estas palabras feas son sinónimos de «chisme». Popularmente, significa hablar sobre las personas a sus espaldas, sin su consentimiento. ¿Conoces a algún chismoso? iNi me digas quién es, sino seremos dos más!
¿Quieres un dato curioso? El equivalente a «chisme» en portugués es fofoca, y según la etnolingüista Yeda Castro, este término proviene de la palabra africana fuka, que significa «remover», «revolver». Esto me hace pensar en alguien revolviendo la basura en busca de comida o de algo que le pueda ser útil. Quien chismea hace lo mismo, pero con los defectos de los demás. El resultado es un ambiente de mal olor y putrefacción.
En e l versículo de hoy, Dios nos pide que no seamos chismosos, lo que tambien involucra la mentira. Los pecados de la «lengua» son tan ofensivos a Dios que en la Biblia se comparan con el asesinato. Refiriéndose a los líderes judíos, Jesús dijo: «Ustedes son de su padre e l diablo, y los deseos de su padre quieren cumplir. El ha sido homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que él mismo es; porque es mentiroso y padre de mentira» (Juan 8 : 44). Quien habla mal de los demás es un «minidiablo», alguien que mata a las personas con su propia lengua.
Pero ¿por qué Satanás fue homicida desde el principio? El profeta Ezequiel responde: «A causa de tu intenso trato comercial te llenaste de iniquidad, y pecaste» (Eze. 28: 16). En el texto original en hebreo, el término «comercio» es una traducción de la palabra rekhullah, que se refiere tanto a un comerciante que va de puerta en puerta como a un calumniador. La raíz de rekhullah aparece tambien en Levitico 19: 16. Por lo tanto, el primer chisme ocurrió en el cielo, cuando Lucifer comenzó a difamar el carácter divino ante los ángeles, es decir, a «asesinar» a Dios con las palabras.
¿Sueles hablar mal de los demás? Recuerda las palabras del apóstol Pablo: «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca» (Efe. 4: 29, RV95).
¿Quieres un último consejo? Practica el «buen» chisme. Habla siempre bien de las personas.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González
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