martes , 10 febrero 2026
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Matinal de Jóvenes 2026

El amigo de los pecadores

 

«Los fariseos y los escribas murmuraban: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos’». Lucas 15: 2.

EI capítulo 15 del Evangelio de Lucas podría llamarse la «sección de objetos perdidos y encontrados» de la Biblia. En él s e registran tres parábolas muy conocidas de Jesús: la oveja perdida, la moneda perdida y la parábola del hijo pródigo. Según algunos estudiosos de la Biblia, estas tres historias deben entenderse dentro del contexto descrito en e l versículo de hoy: «Este hombre [Jesús] recibe a los pecadores y come con ellos».

Imagino que la escena ocurrió de esta manera: Jesús estaba en una casa compartiendo una comida con personas de moral dudosa y, afuera, tal vez cerca de la puerta, los fariseos y los maestros de la ley criticaban su actitud. Pero ¿qué había de malo en eso?

Recordemos que, en la cultura oriental, invitar a alguien a comer en la casa es un gran honor, una señal especial de aceptación. Como describió Joachim Jeremias: «Es una ofrenda de paz, confianza, fraternidad y perdón; en resumen, compartir una mesa significa compartir la vida» (New Testament Theology, p. 115). Además, en Oriente, un noble podía mostrar generosidad alimentando a personas de nivel inferior, pero nunca comía con ellas. Por eso los fariseos se escandalizaron con la actitud de Jesús, pues él mostró total aceptación hacia esas personas.

Además de compartir la comida con pecadores, es probable que Jesús estuviera hospedado en la misma casa con ellos. El verbo «recibir» muchas veces implica hospitalidad. Si ese fue el caso, para los fariseos la ofensa era aún mayor.

Una escena similar ya había ocurrido en el banquete en casa de Levi, el recaudador de impuestos. En aquella ocasión, Cristo también había compartido una comida con muchos publicanos y pecadores, y les había dicho a los fariseos: «Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mar. 2: 17).

Es maravilloso saber que Cristo ama a los pecadores, personas como tú y yo, que somos enfermos espirituales, perdidos y llenos de defectos. Él no se avergüenza de sentarse a la mesa contigo y llamarte amigo. ¿Y sabes qué? ¡Eres uno de los invitados de honor para el banquete de las bodas del Cordero! Así que, acepta la invitación.

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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