Lee para el estudio de esta semana
Para memorizar
«¡Regocíjense en el Señor siempre! Repito: ¡Regocíjense!» ( Fil. 4:4 ).
Un pastor adventista encarcelado por cargos falsos pasó casi dos años entre rejas. Aunque al principio estaba muy perplejo, se dio cuenta de que la prisión era el campo misionero que Dios le había dado. Cuando sus compañeros se enteraron de que era pastor, le pidieron que predicara. Lo hizo, y también compartió literatura. Incluso bautizó a varios reclusos y dirigió servicios de Santa Cena. «A veces era difícil ejercer el ministerio en la cárcel, pero también había alegría, sobre todo cuando veías que las oraciones eran escuchadas y las vidas cambiaban», admitió.
Pablo escribió Filipenses y Colosenses desde la cárcel (ver Fil. 1: 7; Col. 4: 3 ). De hecho, en la misma Filipos, después de que Pablo y Silas fueron acusados injustamente, el carcelero «les aseguró los pies en el cepo» ( Hech. 16: 24 ). A medianoche, «oraban y cantaban himnos a Dios; y los presos los oían» ( Hech. 16:25 ). Verdaderamente sabían «regocijarse siempre».
Esta semana analizaremos las circunstancias que enfrentó a Pablo. Él vio un propósito más grande para lo que le sucedió, y nosotros también podemos aprender de su ejemplo al enfrentar las pruebas.
Lección de Escuela Sabática para Adultos 2026
1er. Trimestre 2026 «UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA»
Lección 1: «PERSEGUIDOS, PERO NO DESAMPARADOS»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González
