Cómo responder preguntas difíciles
En 1 Reyes 10: 1 al 13, vemos el viaje que hace la reina de Sabá para visitar al rey Salomón, cuya sabiduría y conexión con Dios la intrigaban. Esta historia proporciona reflexiones profundas sobre cómo compartir la fe con otros, especialmente con relación a la apologética.
Consideremos las siguientes cuatro prácticas:
- Construir relaciones. La reina de Sabá hizo un largo viaje porque había oído hablar de la sabiduría de Salomón y de su relación con Dios. La curiosidad de esta reina la llevó a hacer «preguntas difíciles» (1 Rey. 10: 1). Salomón la recibió con amabilidad, lo que muestra la importancia de establecer conexiones genuinas con las personas que manifiestan interés en nuestras creencias. En la apologética, no buscamos solo demostrar que lo que creemos es verdad o ganar discusiones, sino que, al igual que hizo Salomón, debemos generar espacios para que nos hagan preguntas. Cuando las personas ven que nuestro interés es genuino, es más probable que escuchen lo que tenemos para decir de Dios.
- Entender de dónde viene la otra persona. La reina de Sabá venía de una cultura diferente y tenía sus propias creencias y vivencias. Llegó al encuentro de Salomón con muchas preguntas que reflejaban su origen. El rey no la desestimó ni le dio respuestas cortas o simples, sino que le respondió con paciencia todas sus preguntas (1 Rey. 10: 3). Para los adultos jóvenes es importante recordar que no todos los que nos cuestionan sobre nuestra fe lo hacen desde una postura hostil. A menudo, las personas tienen dudas sinceras o su entorno influye en cómo ven a Dios. Esto significa que no debemos dar respuestas rápidas. Debemos escuchar y luego llegar a la raíz de sus inquietudes.
- Llegar tanto a la mente como al corazón. La reina de Sabá no solo buscaba respuestas intelectuales; quería saber si la sabiduría de Salomón era real. «Le preguntó todo lo que tenía pensado» (1 Rey. 10: 2). Luego de ver cómo vivía el rey, exclamó: «Lo que escuché […] es verdad; pero solo he podido creerlo ahora que he venido y lo he visto con mis propios ojos» (1 Rey. 10: 6-7). Esto nos muestra que la apologética no se trata solo de responder preguntas con hechos, sino también de mostrar a los demás cómo es seguir a Dios. Los jóvenes enfrentan hoy múltiples barreras emocionales e intelectuales; algunos quizá han sido lastimados por otros cristianos o pueden estar luchando con preguntas difíciles sobre la bondad de Dios.
- Mostrar la belleza de Dios. Finalmente, la reina de Sabá reconoció que la sabiduría de Salomón provenía de Dios. La monarca expresó: «Alabado sea el Señor tu Dios, quien se deleita en ti» (1 Rey. 10: 9, NTV). El objetivo de la apologética no es mostrar cuánto sabemos, sino ayudar a otros a ver la belleza de Jesús.
Así como Salomón, nosotros podemos vivir de una manera que muestre a los demás cómo es tener verdaderamente a Dios en nuestras vidas. Al hacerlo, las personas verán que seguir a Dios no solo es lo correcto, sino que también es profundamente gratificante.
Piensa en tus amigos no adventistas.
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4to trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
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Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
