Cumplir promesas que se hicieron precipitadamente
Las victorias de Israel en Jericó y Hai causaron conmoción entre las tribus de Canaán. Hubo dos reacciones inmediatas ante la amenaza de invasión: varias tribus, como los hititas, los amorreos, los ferezeos y los heveos, se aliaron para derrotar a los israelitas. Los gabaonitas, por su parte, recurrieron al engaño.
Una delegación de Gabaón salió al encuentro de Josué con la esperanza de engañarlo para que firmara un acuerdo de paz con ellos. Para que los israelitas se creyeran el engaño, los gabaonitas prepararon una colección de objetos convincentes: pan mohoso, sacos gastados, ropas remendadas y sandalias rotas. Cuando llegaron a Gilgal, dijeron que venían «de tierras lejanas» (Jos. 9: 6). El problema era que Dios había prohibido expresamente a Israel hacer pactos con las naciones cananeas (ver Deut. 7: 2). «A lo mejor ustedes viven por aquí, cerca de nosotros; ¿cómo vamos entonces a hacer un pacto con ustedes?» (Jos. 9: 7), replicaron los gobernantes israelitas. La continua insistencia de los gabaonitas persuadió a Josué y a los ancianos de Israel a ceder a su petición. Sin consultar al Señor, «Josué hizo un pacto de paz con ellos, comprometiéndose a perdonarles la vida; y los demás jefes israelitas juraron hacer lo mismo» (v. 15).
«Tres días después, los israelitas se enteraron de que los gabaonitas eran vecinos suyos, y de que vivían cerca de ellos» (v. 16). Se descubrió el engaño. Los israelitas se quejaron de la precipitada decisión de sus dirigentes y estaban dispuestos a revocar su acuerdo con los gabaonitas, pero los líderes se negaron. Aunque los gabaonitas habían obtenido fraudulentamente el acuerdo de paz, los dirigentes de Israel no estaban dispuestos a incumplir la palabra que habían dado. A instancias de Dios, Josué convirtió a los gabaonitas en sus siervos (debían cortar leña y sacar agua en lugar de la congregación para el servicio del Santuario), pero les perdonó la vida y les permitió permanecer en Canaán.
El incidente dice mucho sobre cumplir las promesas que hacemos. Perder el interés, cambiar de opinión o encontrar algo mejor no nos libera de nuestras promesas. El problema para Israel en este caso fue que se apresuró a firmar un acuerdo contractual sin buscar el consejo de Dios, sin tomarse un minuto para pensar y orar sobre lo que estaban acordando y las posibles repercusiones de sus actos. Fue una lección difícil de aprender.
El Salmo 15: 1 pregunta: «Señor, ¿quién puede adorar en tu santuario? ¿Quién puede entrar a tu presencia en tu monte santo?» (NTV). La respuesta se encuentra en los versículos siguientes, y destaca algo que nos recuerda a la historia de Josué y los gabaonitas: «El que cumple sus promesas aunque le vaya mal» (v. 4). Ciertamente, este es un camino difícil de elegir. Es más fácil cambiar de opinión después de haberse comprometido a un determinado curso de acción que pensar bien las cosas de antemano. Pero la Biblia es clara: no hagas promesas que no puedas cumplir.
Regresa al pasaje que has escrito o parafraseado. Analízalo directamente y reflexiona sobre su contenido con el máximo detenimiento.
- Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
- Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
- Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se relacionan con otros conceptos similares.
- ¿A qué parece apuntar todo lo que copiaste y relacionaste?
Memoriza tu versículo favorito de Josué 9. Escríbelo las veces necesarias a fin de que te ayude a memorizarlo.
¿Cómo puedes responder cuando te presionan para que tomes una decisión rápidamente, antes de que hayas tenido tiempo de buscar la dirección de Dios?
¿Confía la gente en tus promesas? ¿Por qué?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 07«RECORDAR LOS ERRORES»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
