martes , 13 enero 2026
Notas de Ellen G. White 2025

El pacto en primer lugar

 

A corta distancia del Jordán, los hebreos levantaron su primer campamento en Canaán. Allí Josué “circuncidó a los hijos de Israel”, “y los hijos de Israel asentaron el campo en Gilgal, y celebraron la pascua”. Josué 5:3, 10 . La suspensión del rito de la circuncisión desde la rebelión ocurrida en Cades había sido para Israel un testimonio constante de que había sido quebrantado su pacto con Dios, del cual la circuncisión era el símbolo señalado. Y la suspensión de la pascua, ceremonia conmemorativa del libramiento de la servidumbre egipcia, había evidenciado el desagrado que causaría al Señor el deseo de Israel de volver a esa servidumbre. Pero habían terminado los años de repudio. Dios reconocía nuevamente a Israel como su pueblo, y se restablecía la señal de su pacto. El rito de la circuncisión se aplicó a todo el pueblo que había nacido en el desierto. Y el Señor le declaró a Josué: “Hoy he hecho rodar de sobre vosotros el oprobio de Egipto” ( Josué 5:9 , VM), y en alusión a este gran acontecimiento llamaron el lugar de su campamento Gilgal, o sea “rodadura” (Historia de los patriarcas y profetas, p. 519).

Muchos que, siendo aún niños, habían cruzado el mar Rojo cruzaban ahora el Jordán gracias a un milagro similar. Eran guerreros pertrechados para la batalla. Después de que el último de los soldados de Israel hubo cruzado, Josué ordenó a los sacerdotes que salieran del río. Cuando hubieron salido y trajeron el arca a un lugar seguro, Dios retiró su poderosa mano y las aguas que se habían ido acumulando irrumpieron río abajo formando una poderosa avenida que llenó todo el canal natural de la corriente. El Jordán siguió corriendo como una inundación irresistible, negando toda su cuenca.

Pero antes de que los sacerdotes hubieran salido del río, para que este maravilloso milagro no fuera olvidado jamás, el Señor ordenó a Josué que seleccionara hombres notables de cada tribu para que tomaran piedras del lugar del río donde los sacerdotes habían permanecido y las llevaran en sus hombros hasta Gilgal; allí debían erigir un monumento en memoria del hecho de que Dios había hecho posible que Israel cruzara el Jordán a pie seco. Sería un recordatorio continuo del milagro que el Señor había obrado por ellos. A medida que los años iban pasando, los niños preguntaban la razón del monumento y, una y otra vez, escuchaban la maravillosa historia hasta que quedara indeleblemente grabada en sus mentes hasta la última generación.

Cuando todos los reyes de los amorreos y los reyes de los cananeos oyeron que el Señor había retenido las aguas del Jordán ante los hijos de Israel, sus corazones sucumbieron al pánico. Los israelitas habían derrotado a dos de los reyes de Moab y el cruce maravilloso del ancho e impetuoso Jordán llenó de temor a su pueblo. Entonces Josué circuncidó a todos los varones que habían nacido en el desierto. Después de esta ceremonia celebraron la Pascua en la llanura de Jericó. “Y Jehová dijo a Josué: ‘Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto’”. Josué 5:9 (Testimonios para la Iglesia, t. 4, págs. 158, 159).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
4to. Trimestre 2025 «LECCIONES DE JOSÚE ACERCA DE LA FE»
Lección 7: «LEALTAD SUPREMA: ADORACIÓN EN MEDIO DE LA GUERRA»
Colaboradores: Ana Santillan y Karla González

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