lunes , 9 febrero 2026
Lección de Univversitarios 2025

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Corazones alejados de Dios

«La reforma realizada bajo el liderazgo de Josías había limpiado la tierra de altares idólatras, pero los corazones de la gente no habían sido transformados. Las semillas de la verdad que habían brotado y dado promesa de una abundante cosecha, fueron ahogadas por las espinas. Otro retroceso sería fatal; y el Señor procuró despertar a la nación para que llegara a comprender su peligro. Únicamente si era leal a Jehová, podía esperar que gozaría del favor divino y de prosperidad.

»Jeremías llamó su atención repetidas veces a los consejos dados en el libro de Deuteronomio. Más que cualquier otro de los profetas, recalcó las enseñanzas de la ley de Moisés, y demostró cómo esas enseñanzas podían reportar las más altas bendiciones espirituales a la nación y a todo corazón individual. Suplicaba: “Preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino. Andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jer. 6: 16).

» En una ocasión, por orden de Jehová, el profeta se situó en una de las entradas principales de la ciudad, y allí insistió en lo importante que era santificar el sábado. Los habitantes de Jerusalén estaban en peligro de olvidar la santidad del sábado, y los amonestó solemnemente contra la costumbre de seguir con sus ocupaciones seculares en ese día. Les prometió una bendición a condición de que obedecieran. El Señor declaró: “No obstante, si vosotros me obedecéis, dice Jehová, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en sábado, sino que santificáis el sábado y no hacéis en él ningún trabajo, entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre” (Jer. 17: 24-25).

»Esta promesa de bienestar como recompensa de la fidelidad iba acompañada por una profecía sobre los terribles castigos que caerían sobre la ciudad si sus habitantes eran desleales a Dios y a su ley. Si las amonestaciones para obedecer al Señor Dios de sus padres y para santificar sus sábados no eran escuchadas, la ciudad y sus palacios quedarían completamente destruidos por el fuego.

»Así defendió el profeta firmemente los sanos principios de la vida justa tan claramente bosquejados en el libro de la ley. Pero las condiciones que prevalecían en la tierra de Judá eran tales que únicamente tomando las medidas más decididas podía producirse una mejoría; por lo tanto, Jeremías trabajó con el mayor fervor por los impenitentes. Rogaba: “Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos”. “Lava de tu corazón la maldad, Jerusalén, para que seas salva” (Jer. 4: 3, 14))».— Elena G. de White, Profetas y reyes, cap. 34, pp. 275-276

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #11  «EL ALTAR Y EL CORAZÓN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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