Muchas familias viven en un desgraciado estado, porque el esposo y padre permite que la parte animal de su naturaleza predomine sobre la intelectual y moral.
Como resultado se experimenta una sensación de languidez y depresión, pero rara vez se adivina que la causa sea el resultado de su conducta indebida. Tenemos para con Dios solemnes obligaciones de mantener el espíritu puro y el cuerpo sano para que podamos ser un beneficio para la humanidad y prestar a Dios un servicio perfecto.—Testimonios para la Iglesia 2:380, 381.
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 14—EL NOVIAZGO Y EL MATRIMONIO—CAP 156—
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
