sábado , 24 enero 2026
Matinal Para Adultos 2018

Guardianes invisibles

«Anoche se me apareció un ángel, enviado por el Dios a quien sirvo y pertenezco». Hechos 27: 23, TLA

DURANTE SU MINISTERIO, Pablo experimentó el cuidado de los ángeles y, como leemos en el versículo, dio testimonio de su protección. Elena G. de White tam- bién expresó en sus escritos la maravillosa labor de estos seres en nuestra vida: «Los seres celestiales han desempeñado una parte activa en los asuntos de los hombres. Han aparecido con ropas tan brillantes como el relámpago; se han presentado como hombres, bajo la apariencia de viajeros. Han aceptado la hospitalidad ofrecida por hogares terrenales; han actuado como guías de viandantes extraviados. Han frustrado el propósito del ladrón y desviado el golpe del destructor l. iQué sensación le producirá conversar con el ángel que fue su guardián desde el primer momento; que vigiló sus pasos y cubrió su cabeza en el día de peligro; que estuvo con él en el valle de la sombra de muerte, que señaló su lugar de descanso, que fue el primero en saludarlo en la mañana de la resurrección, y conocer por medio de él la historia de la intervención divina en la vida individual, de la cooperación celestial en toda obra en favor de la humanidad!» (La segunda venida y el cielo, pp. 142, 143).

Un grupo de niños de una iglesia salió a escalar y se perdió. Una tormenta cubrió el sendero de nieve y su líder no sabía dónde estaban ni cómo volver al campamento. El sol  se ocultaba y la temperatura descendió rápidamente; estaban en grave peligro. Andando con dificultad por la nieve y cada vez más asustados, oyeron a alguien gritar: está el camino!». Miraron hacia arriba y vieron a alguien a unos treinta metros por encima de ellos. Subieron hasta la gran roca donde había estado sentado aquel hombre, pero cuando llegaron, no encontraron a nadie. No vieron huellas en la nieve, pero sí el sendero que se extendía ante ellos para regresar a salvo al campamento, y supieron al instante que quien los había guiado había sido un ángel de Dios.

El Salmo 91 nos da la garantía de que el Señor envía a sus ángeles para guardarnos en nuestro caminar, y debemos enfrentar los desafíos de la vida con la certeza de que es más que poderoso para cuidar de nosotros y de nuestra familia.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2018
“Fuentes De Vida¨
Por: David Javier Pérez

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