sábado , 6 diciembre 2025
Matinal Para Damas 2017

Una vida nueva

«He sido crucificado con Cristo, y yo no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo,«o lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí» (Gál. 2:20).

A principios del año 2005 soñé que iba a morir el séptimo mes de ese año. Le conté mi sueño a una amiga, porque ella estaría conmigo durante el verano y pensé que debía saberlo. Irónicamente, el séptimo mes, julio, es el mes en que nací.

Salí de Trinidad y Tobago rumbo a Canadá, totalmente consciente de ese sueño; y, sinceramente, nunca esperé volver a casa. Cada día, mientras estaba en el Sheridan Mall de Toronto vendiendo materiales religiosos y escuchando vez tras vez las cosas «turbias» que sucedían allí, pensé que me dispararían y me matarían. A mi amiga no le gustaba para nada cuando yo le recordaba mi sueño, ya que la mayoría de mis sueños han tenido significados y yo creía que, en este caso, sería igual.

Sé que con Dios no hay coincidencias, así que creo que fue por orden divina que el programa en el que estaba participando hubiera elegido Gálatas 2:20 como lema del verano. Les enseñé la canción «En la cruz con Cristo estoy», popularizada por Steve Green. Habla de Cristo viviendo en mí, que vivo incluso si soy crucificada con Cristo. Todos los días, en el culto matinal, repetíamos el versículo del día y cantábamos esa canción.

Morir al yo parece una tontería. Como debo caminar por fe, tengo que confiar en Dios incluso cuando no lo pueda ver. Debo vivir un día a la vez, confiando en él, porque el Señor ha revelado sus planes solo en su Palabra. Estoy segura de que sus planes son para prosperarme, y no para lastimarme, «planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza» (Jer. 29:11).

Al pensar en estos asuntos, me di cuenta de que, a veces, quiero seguir mi propio camino y, luego, tengo que reconsiderarlo a causa de la voluntad divina, revelada en su Palabra. Mis pensamientos, sentimientos y acciones no deben simplemente estar sujetos a Dios, sino que todo mi ego debe morir en Cristo. Debo actuar no acorde a mi voluntad, sino a través de Cristo, que vive en mí.

No fue hasta el final del verano que me di cuenta que sí hubo una muerte: jel comienzo de la muerte del yo en mi vida!

NADINE A. JOSEPH vive en Filipinas, donde cursa un doctorado en Administración Educacional en el Instituto Adventista Internacional de Estudios Superiores.

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2018
“Bendecida”

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