«Llegaron a Mara, pero no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara». Éxodo 15: 23
EL PUEBLO DE ISRAEL hacía tres días que andaba por el desierto sin encontrar agua. Al tercer día, cuando estaban llegando al límite de la resistencia, vieron a lo lejos la silueta de enormes palmeras, y donde hay palmeras generalmente existe agua. iEstaban salvados!
Llegaron al oasis con las últimas energías que les quedaban. Allí había una hermosa fuente de agua. Aparentemente todo estaba bien, pero la decepción del pueblo fue grande al comprobar que esas aguas no servían para beber. Eran amargas.
En otra ocasión Jesús y sus discípulos se acercaban a Jerusalén. No estaban con sed sino con hambre, y de repente vieron a los lejos la silueta de una enorme higuera, llena de hojas. Y cuando una higuera tiene ese aspecto es, generalmente, porque está cargada de higos. El Maestro y los discípulos corrieron, pero al llegar cerca quedaron decepcionados porque la higuera no tenía higos, solo tenía hojas.
¿Percibes en estas dos experiencias cómo es decepcionante esperar algo de alguien y ver que no es como pensábamos?
La historia de la higuera dice que Jesús la maldijo y al día siguiente estaba completamente seca. ¿Te preguntaste alguna vez por qué Jesús la maldijo? No fue, como muchos piensan, porque no tenia frutos, sino porque aparentaba tenerlos.
El cristiano que no tiene frutos en su vida, pero por lo menos siente la necesidad de tenerlos, ya posee un motivo para buscar a Jesús. Pero la persona que aparenta tener frutos fabrica sus propios frutos, y vive contento pensando que sus frutos humanos dejan feliz a Jesús, sin saber que la justicia humana es como trapo de inmundicia.
Para que puedas ver si los frutos de una persona son auténticos o falsos, necesitas convivir con ella. De lejos todos los frutos parecen iguales. De lejos, donde hay palmeras hay agua, donde hay hojas hay frutos. Se necesita estar cerca para ver.
Me pregunto esta mañana: «¿Pueden mi esposa y mis hijos ver los frutos de mi vida? ¿O soy pastor solamente en el púlpito; soy cristiano solo en la iglesia, mientras trato a mi familia sin amor y comprensión?»
Los frutos auténticos solo pueden aparecer en la vida cuando el árbol tiene las raíces bebiendo de la fuente. Y la fuente es Jesús.
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón
