Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. (1 Crón. 16:19)
Grandes muchedumbres…anhelan algo que no tienen. Gastan su dinero y no en pan, y su esfuerzo, más no en hartura. El alma hambrienta y sedienta seguirá sufriendo hambre y sed mientras participe de esos vacíos placeres. Ojala los tales escucharan la voz de Jesús que dice: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.» Los que beban del agua viva no volverán a tener sed…Cristo, manantial de vida, es la fuente de paz y felicidad… Magnifiquen los jóvenes el nombre del Señor por su inmensa bondad, su tierna misericordia, su cariñosa compasión. Pueden magnificar su nombre al revelar su gracia mediante una vida bien orientada y su conversación piadosa. Y al proceder así el carácter se suavizará, la irritabilidad desaparecerá. (YI, 06-11-1902) El corazón más feliz es aquel en que Cristo mora como huésped. El hogar más bendecido es aquel donde la piedad es un principio dominante…En el taller donde mora la paz y la presencia celestial de Cristo, los obreros serán los más dignos de confianza, los más fieles, y eficientes. Se evidenciará allí el amor y el temor de Dios. (Carta 48, 1897) En este mundo no hay consuelo ni felicidad sin Jesús. Reconozcámoslo como nuestro Amigo y Salvador…El posee encantos incomparables. ¡Dios quiera que vivamos durante este breve período de prueba de tal modo que reinemos con él a través de los infinitos siglos de la eternidad! (YI, 12-02-1903) Si Cristo mora en el corazón por fe…seréis dichosos, y rebosaréis de gozo y alabanza. (YI, 13-10-1892) (163)