martes , 13 enero 2026
Matinal Para Damas 2015

Hogar, Dulce Hogar

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En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Juan 14:2

Durante los veranos de 2012 y 2013, mi esposo y yo nos dimos a la tarea de hacer unas remodelaciones en nuestra casa, una estructura de un poco más de veinte años de antigüedad que ya daba acuse del paso del tiempo. A pesar de nuestros esfuerzos y entusiasmo, la tarea no pudo ser completada en el tiempo estipulado por varias situaciones familiares y, sobre todo, por las lluvias constantes del trópico.

Como toda mujer, estaba ilusionada con la remodelación y la transformación de la casa. Por eso me sentí muy frustrada y desanimada. Luego de reflexionar, me acordé del versículo que inspiró esta reflexión: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2), y “¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!” (Sal. 84:1).

Elena G. de White escribe: “Todo lo que hay de hermoso en nuestro hogar terrenal tendría que hacernos pensar en el río de cristal y los verdes prados, los árboles cimbreantes y las fuentes vivas, la ciudad resplandeciente y los cantores vestidos de blanco de nuestro hogar celestial, mundo de hermosura que ningún artista puede representar en el lienzo, y que ninguna lengua mortal puede describir” (¡Maranata!, p. 355, 13 de diciembre).

Recordemos que todo es pasajero en la tierra: los afanes, las preocupaciones, incluso nuestras casas. Lo que no es pasajero es el cuidado de nuestros hijos y nuestro esposo, pues tiene resultados eternos. Dios nos dice en su Palabra: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas” (Prov. 31:10). Nuestro hogar celestial es la prioridad, porque las estructuras de este mundo pasajero cesarán.

Que Dios bendiga a tu familia y tu hogar. Que nuestra oración sea: “Señor Jesús, quita de mi corazón todo afán terrenal y pon en mí tu paz”.

Brenda Laboy González.

 Tomado de: Lecturas devocionales para Damas 2015
“Jardines del Alma”
Por: Diane de Aguirre

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