«El castigo que sufrió nos trajo la paz» (Isaías 53: 5).
Después de la última cena Jesús fue a un jardín a orar. Allí, los líderes judíos atraparon a Jesús y lo llevaron a la casa del sumo sacerdote. Sentían envidia y querían encontrar algo malo en él para acabar con él. El sumo sacerdote preguntó: «¿Eres el Hijo de Dios?». Jesús respondió: «Tú lo has dicho» (Mateo 26: 64). Todos se enojaron y dijeron que Jesús debía morir.
Luego llevaron a Jesús a Pilato, el gobernador romano. Pilato no encontró ninguna falta en Jesús. Pero la multitud gritaba que Jesús debía morir. «Tanto gritaron que consiguieron lo que querían» (Lucas 23:23, 24).
Entonces, sacaron a Jesús de la dudad y lo clavaron en una cruz. Aunque era mediodía, el cielo se oscureció. Satanás no quería que Jesús muriera por nuestros pecados. Hizo todo lo posible para que Jesús se rindiera y bajara de la cruz. Pero Jesús quería seguir el plan de Dios.
Jesús dijo: «Consumado es». Entonces, indinó la cabeza y murió.
Jesús pagó el castigo por nuestros pecados. [Dibuje con crayones una montaña con tres cruces. Esparza tempera negra diluida con agua sobre el dibujo.]
Querido Jesús, gracias por sufrir tú el castigo por mis pecados. Amén.
Materiales: Papel, crayones, tempera negra, pincel o brocha.
Actividad: Dibujar con crayones y tempera.
Tomado de: Lecturas devocionales para los más pequeños 2014
«¿Qué dice Jesús?»
Rosanne C. Tetz
