EL MIEDO Y EL PREJUICIO

Y Abraham respondió: Porque dije para mí:

Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar,

y me matarán por causa de mi mujer. Génesis20:11.

Abimelec fue prevenido por Dios de cometer adulterio. El rey responsablemente reunió a sus siervos y les describió el sueño enviado de Dios; estos respondieron  con un reverente temor que les evitó una muerte segura.

Abimelec envía a llamar a Abraham y lo confronta con su mentira o verdad a medias. Abraham  sigue el mismo patrón  de cualquier mentiroso  cuando es confrontado, justifica su mentira  con dos excusas: no hay temor de Dios en Gerar, y sí existía una relación consanguínea entre él y Sara.

«Las palabras de censura de Abimelec deben haber sido humillantes en extremo. El que había sido comisionado para representar -por precepto y por ejemplo-  al Dios verdadero  ante los habitantes  de Canaán,  ahora merecía el reproche de uno de sus gobernantes  paganos. Su falta no solo había enturbiado la felicidad de su propio hogar sino que también se había convertido en una ocasión de sufrimiento para el pueblo de cuya hospitalidad  disfrutaba» (JCBA, p. 353).

Abraham había juzgado muy rápidamente  a los habitantes de Gerar. Su miedo lo llevó a cultivar  un pensamiento prejuiciado, actuar  con ligereza y mentir. Nuestros miedos e independencia de Dios, así sea por un instante, pueden  llevarnos a cometer  actos no pensados  o llenos de prejuicios, en los que suframos no solo nosotras sino también  nuestros seres amados y personas inocentes que nos rodean.

Cuesta entender  cómo Abraham estaba más  dispuesto  a entregar  a su amada esposa para ser mancillada que morir por ella. Prefirió engañar al rey que pedir la intervención  divina. Si hoy estás confrontando una situación con problemas potenciales, no confíes en cu propio discernimiento. Puede ser que no sepas cómo salir de esa situación sin que nadie sea afectado y creas que no hay escape posible, pero Dios puede intervenir de la manera que menos esperas.

La misericordia y la gracia de Dios se capta en codo el Antiguo Testamento, y son asombrosas. Dios no castiga la mentira de Abraham, sino que por el contrario lo envía para que interceda en oración por Abimelec. El propósito de Dios fue alcanzado, nadie salió afectado y Abraham  habría de aprender a no juzgar apresuradamente a alguien por su trasfondo no religioso. Y a no mentir.

Ruega a Dios en este día que ce ayude a no hacer juicios apresurados ni suspicaces.

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Lecturas Devocionales para Damas 2023
“HIJA MÍA, ¡NO TENGAS MIEDO!”

Por: ARSENIA FERNÁNDEZ-UCKELE
Colaboradores: Gabriela Torres & Adriana Jiménez

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