Texto Clave: Mateo 12: 46-50; Marcos 11: 11; Juan 1: 12; 11: 5; El Deseado de todas las gentes cap. 33, p. 291; cap. 58, pp. 495, 496; Creencias fundamentales 23, 10, 11.
VERSICULO PARA MEMORIZAR
“Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el, privilegio de llegar a ser hijos de Dios» (Juan 1:12).”
MENSAJE
«Nuestro lugar en la familia de Dios está asegurado«.
-Tú fuiste adoptada – le dijo en voz baja Linda a su hermanita Kathy, a pesar de que recordaba el día en que su hermana había nacido.
– ¿Qué? -preguntó Kathy.
– Es cierto. Mamá y papá te adoptaron, así como lo hicieron con Ronnie.
_¡imposible!
– Tú no tienes ojos grandes ni pelo encrespado como el resto de nosotros. Mirate, tú te pareces a Ronnie.
Linda estaba mintiendo. Semanas más tarde, después de que Kathy, enojada, quisiera saber si era verdad que sus padres le habían mentido, todo quedó aclarado.
Si tú tienes duda de que perteneces a tu familia, tal vez te sorprenderás al saber que Jesús sabe cómo te sientes. En esta lección, Jesús y el apóstol Juan aclaran para siempre la historia acerca de la familia.
Los niños judíos de la época de Jesús aprendían a obedecer muchas reglas estrictas enseñadas por los fariseos. Pero a Jesús no le preocupaban mucho las reglas, sino servir a Dios. Como resultado, los hermanos de Jesús a veces se avergonzaban de él.
– ¿Por qué no estás leyendo las enseñanzas de los rabinos? – le pudo haber reprochado su hermano Judas cuando lo encontró memorizando el – Antiguo Testamento.
– Tal vez podrías impresionar al rabino si pudieras argumentar con los intelectuales. Porque impresionar a un rabino es muy importante para ser aceptado en el templo –quizás añadieron.
Pero Jesús sabía que las palabras de vida no se encontraban en la tradición judía, sino en la Biblia. Sus hermanos tenían buenas ideas, pero no ofrecían consuelo a un joven con una misión tan especial como la que tuvo Jesús.
Desde muy pequeñito, Jesús aprendió de su madre que la verdadera educación que hace falta para la vida se encuentra en la Palabra de Dios. Para él, leer la Biblia no era una tarea para hacer, sino una necesidad. La necesidad de aplicar a su vida diaria las experiencias narradas en la Biblia. Por eso «Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres» (Lucas 2: 52).
En el lugar donde vivía Jesús, la vida de los niños era dura. Tenían además muchas tentaciones y malas influencias. Pero Jesús confiaba en su Padre celestial, que le ayudaba a vencer el mal. Su agradable naturaleza se reflejaba en su manera de tratar a los demás. Los familiares y los vecinos de Jesús a menudo se sentían animados por sus amables palabras y su actitud positiva.
Más adelante, ya adulto, Jesús siguió teniendo la misma disposición atenta y cariñosa que había tenido de niño. Durante su ministerio público, muchas veces tuvo que enfrentar oposición, celos e incredulidad por parte de algunos dirigentes judíos. En esas ocasiones, Jesús encontraba refugio en el hogar de sus amigos.
María y Marta, dos hermanas adultas que vivían con su hermano Lázaro en Betania, a tres kilómetros de Jerusalén, abrieron los brazos y las puertas de su hogar a Jesús. Allí el Maestro encontró el descanso y la paz que no tenía en su propia familia. Tal vez en Lázaro había encontrado la comprensión de un hermano mayor. Cuando Jesús iba y venía a Jerusalén, se quedaba en la casa de esos amigos.
Como todo ser humano, el Salvador anhelaba sentirse acompañado; y esto fue precisamente lo que encontró en Lázaro y sus hermanas: un verdadero hogar. Con ellos podía hablar sobre el reino de Dios sin ser malinterpretado.
Jesús amaba a toda persona con la que se encontraba, pero no hizo amistad con todos. Si hizo amistad con estos tres hermanos especiales, que aceptaron el amor del Maestro y permitieron que cambiará su vida. La hospitalidad de esta familia ayudó a Jesús a sentirse bien en Betania.
Jesús comprende la necesidad y el deseo humanos de pertenecer a una familia. El vino a este mundo para redimirnos y llevarnos de nuevo con él, para que formemos parte de su familia.
Su amor por nosotros es mayor incluso que el amor de un padre terrenal por sus hijos. A todos los que reciben a Jesús, Dios les concede el derecho de ser llamados hijos suyos.
Su lugar con la familia celestial está asegurado.
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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
1er Trimestre 2023
Lección 1: «LAZOS FAMILIARES»
Colaboradores: Karla González & Israel Esparza
