martes , 21 julio 2026
Lección Menores 2022

UNA PROMESA CUMPLIDA

Texto Clave: 1 Reyes 18: 41-46; Profetas y reyes, cap. 12, pp. 103″106; Creencias fundamentales 10, 18; 3.

VERSICULO PARA MEMORIZAR

«»No es que el Señor se tarde en cumplir su promesa, como algunos suponen sino que tiene paciencia con ustedes, pues no quiere que nadie muera, sino que todos se vuelvan a Dios» (2 Pedro 3: 9).

MENSAJE

» Dios siempre cumple sus promesas».

¿Alguna vez has orado por algo, y no lo has recibido enseguida? Eso le sucedió a Elías poco después de haber experimentado una respuesta instantánea cuando descendió fuego del cielo. Esta vez oró seis veces antes de recibir una respuesta.

Después de que Dios contestó la oración de Elías en el monte Carmelo enviando fuego del cielo, la gente comprendió que Baal era un dios falso. Los profetas de Baal, sin embargo, rehusaron aceptar a Jehová como Dios verdadero. A pesar de que tenían la evidencia del altar consumido por el fuego, no quisieron reconocer el poder de Dios. Debido a eso, Elías dispuso que todos ellos fueran ejecutados. No escapó ninguno. Después, Elías le dijo al rey que comiera y bebiera, porque iba a caer una lluvia muy abundante. Pero Elías no se detuvo a comer ni a descansar, sino que se subió a la cumbre del monte y observó el cielo en dirección al Mar Mediterráneo. No había ni una nube. No se oía ningún trueno. Solo se veían remolinos de polvo que subían del suelo reseco. Pero Elías creía que llovería, y así se lo había dicho al rey para que se preparara.

Elías se inclinó con el rostro pegado al suelo para orar a Dios por su pueblo. Había ocurrido un gran milagro aquel día en el monte Carmelo. Dios había demostrado a su pueblo de una vez por todas que él era el Dios que los había bendecido. El pueblo se había humillado delante de Dios y había confesado sus pecados. El camino había quedado preparado para que ocurriera un gran cambio en Israel. Elías deseaba que la gente recibiera la lluvia que los convencería del amor y el cuidado de Dios.

Elías le dijo a su siervo que subiera a un lugar alto desde donde se podía ver el mar. Le pidió que le dijera lo que veía. El siervo miró el extenso Mar Mediterráneo. No consiguió ver ninguna nube en toda esa extensión. Volvió al lugar donde estaba Elías y le informó lo que sucedía. Dios había contestado en forma inmediata la oración de Elías por fuego del cielo, pero no contestó de la misma manera la oración en la que Elías le pedía que lloviera. Elías siguió orando sin impacientarse ni desanimarse. Tampoco perdió su fe en Dios. Sabía que Dios cumpliría su promesa. Envió a su siervo a observar el cielo en dirección al mar. El siervo regresó seis veces con la noticia de que no había ninguna señal que anunciara lluvia.

Cuando Elías envió a su servidor por séptima vez, este regresó con una novedad: «Desde el mar viene subiendo una nube. Es tan pequeña como una mano». Eso fue suficiente para el profeta. Se levantó prestamente sin esperar a que todo el cielo se cubriera con nubes espesas ni que comenzaran a caer gotas de lluvia.

Consideró la nubecita como una señal de que llovería. Elías se apresuró a ir en busca del rey Acab y le dio este mensaje: -Prepara tu carro y desciende del monte antes de que la lluvia te detenga. Pero antes de que el rey hiciera lo que Elías le indicó, el cielo se cubrió de espesas nubes, el viento sopló con fuerza y comenzó a llover. El rey se » dirigió a la ciudad de Jezreel, que distancia 45 kilómetros del monte, pero le resultaba difícil encontrar el camino en la oscuridad y la lluvia enceguecedora. De modo que Elías tomó las riendas de los caballos y corrió guiándolos por el buen camino hasta la ciudad.

Aunque Elías era un profeta poderoso, no dejaba de ser humilde. Acab probablemente quedó muy impresionado. Pero no había sido el poder de Elías lo que había hecho que descendiera fuego del cielo ni que dejara de llover durante tres años. Tampoco llovió porque el pueblo de Israel se había arrepentido de sus pecados. La lluvia cayó porque Dios lo había prometido. Dios cumple sus promesas y Elías confió en ellas.

Elías y Acab se separaron al llegar a la ciudad. El rey se apresuró a ir a su palacio para contar a Jezabel las cosas asombrosas que habían sucedido aquel día. Elías, sumamente cansado, se envolvió en su manto y se acostó a dormir en el suelo, bajo la lluvia.

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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
4to Trimestre 2022 
Lección 3: « UNA PROMESA CUMPLIDA»
Colaboradores: Karla González & Sandra Mojica

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