Hay algunos que sienten que tener hijos podría ser un auténtico inconveniente, pues requiere recursos físicos, financieros y emocionales que podrían destinar a otra cosa. Otros podrían señalar la sobre población o la necesidad general de abordar altruistamente crisis socioeconómicas apremiantes como la esclavitud o la pobreza, antes de traer más seres humanos a este mundo tan desastroso. Estos mismos factores pueden contribuir a la decisión de cuántos niños tener.
Debemos abordar el hecho de que la planificación familiar es en gran medida un principio bíblico. En Lucas 14: 28-32 Jesús presenta un principio de sentido común: antes de emprender un proyecto, tómate el tiempo de planearlo. Ya sea que se trate de erigir un edificio o de participar en una batalla, la sabiduría dicta que planifiques con antelación. Ciertamente, tener un hijo es como construir una casa y podría muy bien compararse a participar en una batalla. Antes de embarcarte en la empresa es sabio hacer un balance de los recursos de los que dispones para determinar la magnitud del proyecto.
Nuestra planificación debe hacerse en sumisión al plan de Dios. El Salmista declara: «Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guarda la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores, pues que a su amado dará Dios el sueño» (Sal. 127: l-2, RV95).
Un antiguo adagio judío dice: «Der mentsh trakht un Got lakht», que significa: «El hombre hace planes y Dios se ríe». Es inútil hacer planes a menos que nos sometamos a los planes de Dios, quien en última instancia está al control.
Tomando como señal de Dios la orden de Génesis 1: 28, algunos cristianos defienden que la pareja casada debe procrear y no hacer nada por evitarlo. Si aplicamos el mismo razonamiento al versículo siguiente, nos encontraríamos abogando por la glotonería, que evidentemente no es correcta {mira, por ejemplo Proverbios 28: 7). Además, Dios no pretendió que el acto sexual entre el esposo y la esposa fuera solamente para la procreación. Efectivamente, la procreación es una de las bendiciones y responsabilidades que resultan del privilegio de la intimidad sexual, pero de ninguna manera es la única.
Los cristianos deben consultar primero en oración su declaración de misión. Si tener hijos los va a desviar de su misión individual o de su misión como pareja, así como del plan general de Dios respecto a la salvación de la humanidad, entonces necesitan valorar si Dios está reorientando su misión. Igualmente, si una pareja no puede tener hijos, en consulta con su misión, deben valorar si tal vez los está llamando a una obra en su vida que se cumple mejor sin niños (por ejemplo, viajar como evangelistas) o tal vez a adoptar. Después, consideraciones prácticas como las finanzas y las agendas deben influir en la decisión sobre el número de hijos que se van a tener.
- Después que hayas repasado el texto que has copiado y resaltado,
- ¿Qué preguntas te surgen?
- ¿Cuáles son las partes del pasaje que te parecen más difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones puedes identificar en este texto bíblico?
- Enumera todos los factores a considerar al decidir el tamaño de tu familia.
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2020.
1er trimestre 2020 “Cómo descubrir el proposito de Dios para tu vida”
Lección 10: «HERENCIA DEL SEÑOR«
Colaboradores: Hidai Juarez S & Misael Morillo
